6/12/08

Elegía

Sueña uno siempre con volver a casa y que todo siga igual. Que nada cambie, que permanezca todo como lo aún tiernamente recordado. Que lo cotidiano, esa maldita enfermedad de cualquier devenir vital, haya quedado inalterado por las convulsiones del momento. Olvida uno conscientemente las razones, en aquel entonces poderosas, que le hicieron embarcarse hacia un nuevo rumbo, huyendo de lo conocido. Eran válidas entonces, ¿lo son todavía hoy? También evita pensar uno que él mismo ha cambiado, que ya no es el que era, que inexorablemente nada será lo mismo. Pero ahora, enfrentado al destino del retorno, aún con los sueños a medio empezar y ya en medio de ningún lado, ¿a qué aferrarse?

Comienza uno a sentir ráfagas pequeñas pero penetrantes de melancolía. Empieza uno a añorar demasiadas cosas, no sólo a ti o a eso, sino a todo aquello que todavía exhala un sentido. La tecnología apacigua esos sentimientos temporalmente, pero es imposible reprimirlos durante mucho tiempo. ¿Cuánto hace que uno no da un abrazo sincero? Este uno ya no lo recuerda. Un proverbio chino afirma que la gente se arregla todos los días el cabello, ¿por qué no el corazón? ¡Acaso es posible expresarlo mejor?!

Sufre uno por estos sentimientos que lo fustigan sin cesar. A alguno esos sentimientos le recuerdan a aquellos exiliados de la generación del 27, expulsados por el caos, y forzados a vivir un sinvivir, la amarga melancolía, lo desconocido. No a este uno, él no se fue obligado, se fue porque quería. Sin embargo, le asalta el recuerdo, no puede evitarlo, de aquellas gentes que un día abandonaron conscientemente lo querido y lo conocido para buscar un futuro mejor, una vida más digna de ser vivida, o un ideal que por fin diera sentido a sus vidas, en fin, una quimera. Sin pretender serlo, uno habla de los verdaderos luchadores, aventureros, guerreros, aunque no necesariamente los del ámbito militar. Errando en su objetivo, muchos se hallaron presos de su locura, de sus sueños o de la soledad. Lo cierto es que no hallaron o no pudieron encontrar la forma de volver, de regresar, de retomar la vida anterior tal como era antaño vivida, sin más. Espera uno que algún día vuelvan a la posada, aunque ya sólo les queden los recuerdos.

In memoriam

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