28/6/10

Predicciones de vuelta

Deseo inventar una historia. Una que reviva todo aquello que esté muerto.
Que no pase el tiempo, que la ilusión esté intacta. Que nos lo hayan tocado todo menos eso.
Y recuerdo entonces la historia del vinilo que escuchamos en el tocadiscos rojo. Una vuelta lejana…
Y me apetece seguir sembrando… lo que sea, aunque sea inventado. Tal vez nos una la locura. Y ahora, puedo decir gritando que después de haberla visto de cerca, sé que no se está más cerca de ella que cuando se piensa que se está totalmente cuerdo.
¿y qué mas da todo eso joder?
En realidad lo que quiero es que estemos todos. Justamente todos lo que tenemos que estar. Y que importe una mierda todo lo demás. Que no hagan falta excusas ni explicaciones nunca. Que cojamos la opción de habernos inventado una forma de existir, una forma de andar por la vida.
Que todo sea cierto, que nadie tenga nunca que decirme que siempre ando volando en la imaginación porque sepa perfectamente que ya lo sé.
Que nadie diga la palabra imposible.


Después de haber recorrido mundos cada uno por su cuenta llegó el momento de coincidir. Una coincidencia esperada, en la que muchos ya habían pensado; intentando hacer realidad lo que en otra época eran comentarios despectivos, esos que hacemos cuando alguien ama más de la cuenta.
Algunos luchaban por la idea de hacer realidad el sueño de cohabitar en una misma finca y jugar todos los días a hacer especiales las coincidencias.
Otros luchan por mantenerse cerca en la distancia, por seguir contando con dos moradas pero cada una en un barrio… para poder abarcar más zonas, para poder respirar…
Y yo, personalmente, me dejaré llevar probablemente por los precios y las calidades.
Y al margen de todo, sé y sabéis, que va a ser de todo menos lo que imaginamos.
Entonces llamarán a la puerta, y será Pek y Martin, que vienen con una botella de vino y con unas copas nuevas a estrenar nuestra nueva Ciudadela, la de las cinco…
El oso aparecerá más tarde, no hace mucho que llegó a la ciudad y anda reencontrándose con la gente de su barrio y los del circo y tal…
Esta vez no cocinaremos, estamos ansiosos por subir a la nube. Puede que el tocadiscos aun vaya, igual es una de las pocas cosas que no hemos roto. Y digo puede, que descanse quien sea que lo haya roto si lo ha hecho.
Pero no pasa nada, vuelvo a casa con unos altavoces que me costaron 5 euros en Continente. Si si, Continente, en Portugal no ha habido fusiones con franceses. A eso, no me costó nada adaptarme, puesto que aún no me había acostumbrado a su nuevo nombre en España…
Nos abrazaremos, nos besaremos, probablemente haya violencia… y después… saldremos a la calle. Yo no pararé de reír porque casi todo en esta vida me hace evocar sonrisas.
Entonces os querré, me daré cuenta de que lo que he encontrado no tiene precio. Igual os lo digo y lloro. Igual me lo callo y lloro. Igual no hará falta decir nada. O igual ni siquiera estaré ya presente porque me habré abrazado con todas mis fuerzas al váter, que es una amigo fiel, siempre en el mismo lugar, dando cabida a mis excesos…
Y bueno, hablando de excesos… ¿a quién se le ocurrió invitarme a este lugar?
Ya paro, ya…
ESTO ES TOD, ESTO ES TOD, ESTO ES TODO AMIGOS!!!!!

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