4/8/08

Un buen amigo

Lo llevo todo. El móvil, la gorra en la cabeza, las llaves de casa, el tabaco, un bolígrafo y una hoja, por supuesto. Todo bien metido en mi mochila, para que no se pierda; ¿ pero has cogido la mochila? Bueno, subo otra vez, y de paso cojo las llaves del coche que se me habían olvidado. Él se ríe, que va hacer, ya son tantas veces que me toca subir cuando voy a arrancar . Soy intolerable, insufrible, fastidioso, incluso algo cargante, diría mi buen amigo. Y es verdad, a veces soy insoportable, quizá un poco hijo de puta. Pero también poco exigente, y eso también es cómodo ¿o no?.
En el coche, los Doors. Que si esto es final, que si conduciendo sobre las olas, que si rompe con todo y entra en la otra dimensión... Bueno, bueno, yo de momento me enciendo un cigarro que son las ocho de la mañana.
La ciudad, como siempre, con mucho tráfico. Los conductores cabizbajos conducen con sumisión. A esas horas de la mañana, los mismos coches pasan por las mismas calles, paran en los mismos semáforos, y acaban deteniéndose en los mismos lugares. A las siete de la tarde, el mismo proceso pero en sentido inverso. Es como todo... me explicaría mi buen amigo, muy docto en cuestiones sociales. ¿Siempre un bucle? .Sí, sí, como todo me repetiría, ya con cierta exasperación ante mi lentitud intelectual.
Entre canción y canción, ni una sola palabra. Si acaso, otro cigarro, aunque éste ya rasca un poco. "Tío fumas mucho, eh". Como es lógico, ¿qué coño va hacer uno a las ocho de la mañana?, él se enciende otro. De momento empatados a dos.
Al llegar, aparcamos en doble fila, sin pegar ni una sola vuelta. Nos miramos, con ojeras pesadas, sabedores del resto de pringaos que se tiran veinte minutos buscando un sitio más legal, y nos reímos casi levitando. Ya en el ascensor, de cinco plantas, todos mirando al suelo en silencio. Los demás no lo sé, pero yo me oculto, no me he podido mirar al espejo, llegaba tarde. Supongo que sería la cara de todas las mañanas, pero por si acaso. Al final, cuando sólo quedan unos pasillos para llegar lo entiendo todo. Hoy no es un día favorable.
Cojo el teléfono, y lo llamo. Él me responde ya duchado y vestido, "¿ que pasa tío?". Su voz despierta pero desconfiada ya me advierte que no hace falta que diga nada. Pero yo preciso darle una explicación, y le respondo con la voz carajillera que caracteriza mis despertares, "no voy". No requiere de más palabras, y es que ya son dos años así y es un buen amigo.

Al fin y al cabo, siempre nos quedará septiembre...

1 comentario:

Neoncrash dijo...

Quien podria afirmar hace tres añitos, aunque algunos el tiempo se les escape entre las caladas son tres años YA, que esta relación enfermiza pudiera finalizar en romance!!!! Cuanto me alegro!!!!Por fin un lugar donde poder dejar constacia, para los anales de la historia claro esta, de nuestra decrepita vida diaria.
Bienvenidos a la puta mierda, buenos amigos!!!!