25/11/08

Llega tarde pero llega...

Bueno, ya tenemos intenet, aunque funciona un poco chungo las veces que funciona. Pero no pasa nada, ya hemos puesto reclamaciones y cosas, no os vayais a pensar que nos han timado... otra vez, nada más lejos de la realidad.
Y bueno, voy a colgar lo que os escribí que aun no habia podido y estaba en el pc de anaís, un beso niños. Muuuuuuuuuuuuuuuuak!!!!!!!!!!!!!!

Mientras te adentras en el camino que algún día nos encontró, apuro el momento que te hará recordar el instante borroso que te hizo soñar.
Me regocijaré en los minutos, en las miradas, en las palabras sentidas, en todas las sonrisas que confundidas por la angustia que produce esa palabra,…el pasado, han sido reducidas a meros recuerdos.
¿Qué tuvo de diferente?
Algo nuevo.
Por primera vez conscientes, algo nuevo para cada uno de nosotros, un nuevo destino que a menudo, pasaba desapercibido por la velocidad del tiempo.
Un instante.
Miradas escondidas tras nosotros se fundieron, sin pretenderlo, en lo que, para todos fué, “nuestro viaje”.
¿Aún eres capaz de sentirlo?
¿Crees que esa sensación acabará en el mismo rincón de la memoria donde está todo lo olvidado?
Tal vez si, pero si sucede no habrá penas, ni llantos. Ni siquiera nostalgia. Solo recuerdos plasmados en papel que de vez en cuando se cruzarán en el camino, devolviéndonos, como mínimo, a un segundo de nuestro antiguo tiempo.
¿Y qué es eso sino la tortuosa tranquilidad en la que nos cobijamos en el aún presente, eterno año?
¿Acaso nuestras palabras deberían contemplar la excepción que, ya afirmamos, no existiría?
No chicos, no hay diferencia, ni excepción, ni reglas. A mi Rai!
Somos así.
Puede que un poco de lejanía, un poco de indiferencia, un poco de ausencia, nos haga ver que todo lo que hemos imaginado creyendo que nunca ocurriría, ya ha ocurrido…sin darnos cuenta, dejándonos llevar por la ola que rebasa en algunos momentos nuestra capacidad de negación destruyendo todo lo que pasa por su lado para, dos minutos después convertirse en mar en calma.
Por supuesto no ocurre lo mismo en la realidad exterior, que se empeña en ser tan puta. Pero si en otro lugar, dentro de nosotros, en nuestra infalible y tan preciada memoria, en la parte donde se encuentra la imaginación de un niño.
Soñadores…y tan felices en ese rincón cualquiera…
Recuerdo…
Los olores, el sonido de una risa, la luz de esta pequeña ciudad tan absurdamente destruida pero irremediablemente especial, el soul de nuestro pequeño artista nantés… un cascabel…
Las partidas que tan interminables se hacían desde fuera… el café, y el agua con gas. Disfraces, y muchas noches. Palabras…, una mirada que, aun escondida tras la pequeña cofia invisible que todos llevamos, bastaba para forjar “el sentido”.
El osito que ya se nos hizo grande y se fue de casa, y la facilidad de evasión compartida con aquel que siempre supo que la capacidad de memorizar nombres es un don con el que no me han otorgado.
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Una isla, mil momentos, una guitarra y muy pocas luces. Pero con eso no bastaba.

Evasión, compromiso, decepción, y una sonrisa, siempre, justo al final, una sonrisa.
Litros de alcohol, bancos, portales, sillones y más sillones. Engaños mutuos, y esa frase: “Yo me la dejo, ¿vemos una peli?”
Divagar, divagar tanto, que demasiado es un adjetivo absurdo. Y un pause… largo…

Y ahora, todo vuelve a ocurrir, nuevamente, la velocidad del tiempo traspasa la barrera de los sentidos impidiendo que apreciemos el futuro que ya es invencible.
Un, dos…, tres segundos que ya son nuestros,…o tal vez ya nunca más lo serán.
¿Pero cuál es nuestra victoria?
He aquí chicos, nosotros lo somos.
Cerca de casa, se escucha a una señora cantando la canción de su querida ofrenda a los escasos frutos de su huerto. Sin que le inmute ningún trastorno exterior, se envuelve con el perfume de las pocas manzanas y uvas que siempre hay en sus cajones. Cuenta, que ella posee la más bella poesía que dan los frutos de la naturaleza… lo que permanece, y lo que se evapora de forma natural desintegrándose en la tierra y dando nuevos frutos. Y eso es lo que hace que, aunque sean un número reducido, la conexión que hay entre ellos sea una demostración de la magia que aun queda en la tierra que habitamos. Los llamaba, su pequeña resistencia.
-También hay mucho que aprender de las manzanas podridas, susurraba a algunas de las personas que pasaban por su lado.
Lo que está claro, es que es que la cordura, a menudo, aparece disfrazada.
De una forma u otra, esto es lo que habéis dejado, y yo, como a la espera de una plegaria que me haga olvidar el significado que escasas veces dejo que cobren mis palabras, os lo agradezco de la única forma que puedo.
En algún momento, en algún lugar, a alguna hora de algún día, hazme reír, una vez más, a mi lado en tu burbuja, y en la tuya, y en la tuya, ríe…

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