17/5/09

Si te tomas la vida enserio estas perdido

Este hombre (Emil Cioran), rumano por nacimiento, parisino por cohabitacion, apatrio por definición, filosofo del absurdo por etiquetación, deprimente de pensamiento, actor por actitud, aforista empedernido, resulta estremadamente divertido, irreverente, contradictorio, ofensivo, te esboza una sonrisa palabra tras palabra.

Curiosamente, Fernando Sabater fue uno de los primeros españoles que lo tradujo, Dios como me divierte este mundo.

Aqui os dejo unos fragmentos de sus cuadernos traducidos al castellano, espero que los disfruteis.
Estraidos de:http://emilcioran.blogspot.com/, si buscais en google podeis encontrar muchas mas cosas, siempre que os interese.

Nada más difícil que ponerse el diapasón del ser. Coger el tono al ser.

El auténtico escritor no piensa nunca en el estilo ni en la literatura: escribe..., simplemente, se diría que vive de realidades y no de palabras.

Leo algunos textos sobre la fenomenología de Husserl. Es increíble el orgullo de estos “filósofos” enclaustrados en su terminología de escuela. Orgullo sectario. Además, conduciendose en todo momento sectariamente.
... Y luego están todos esos que hablan de “antropología filosófica” y nunca del hombre. Hasta yo, por cierto, he tenido que pasar por ello, y fui adoctrinado para idéntica aventura e impostura verbal. Fueron Pascal, Nietzsche y Chestov quienes me sacaron de allí.
¡Qué dificil es contemplar las cosas cara a cara, y qué cómodo atenerse a los problemas!

¿No nos preguntamos desde siempre en qué consiste el acto de pesar, quien es el que piensa? Cualquiera que no acepte las cosas tal y como son. El primer pensador fue sin duda el primer maniático del por qué. En el fondo, hay muy pocos hombres que padezcan esta manía. De hecho, yo lo he encontrado en un numero muy restringido. Ir al fondo de las cosas, querer llegar más bien, sufrir por no conseguirlo, exige un tipo de espíritu más raro de lo que se cree. En todo caso, el por qué es una enfermedad insólita, y por tanto nada contagiosa.

Pienso en mis “errores” pasados y no puedo lamentarlos. Sería como pisotear mi juventud, lo que no deseo a ningún precio. Mis entusiasmos de antaño emanaban de mi vitalidad, de mi deseo de escándalo y de provocación, de una voluntad de pragmatismo deteriorado por mi nihilismo de entonces... Lo menos que podemos hacer es aceptar nuestro pasado; o bien dejar de pensar en él, y considerarlo algo muerto y bien muerto.

En el funcionamiento de mi espíritu hay algo que no deja de dar vueltas. Más que grave incluso, es un sabotaje. Pero más vale que no me entretenga mucho en buscar su orígen.

Esos momentos en que dudo de todo, en que nada detiene el golpe, en que la materia se deshace, en que hasta el granito me parece demasiado desmenuzable...

Acabo de escribir una apología del odio. Pero en el fondo lo que yo entiendo por odio no es más que un arranque de desesperación, la negrura de la desesperación, estado puramente subjetivo que no tiene nada que ver con la intención de hacer daño, con el encono contra los demás.

No estás “muerto” cuando dejas de amar, sino de odiar. El odio conserva.

Soy un elegíaco que combate a las ideas, desde dentro y sin lograr nunca librarse de ellas

Cada generación vive en lo absoluto, es decir, reacciona como si acabase de alcanzar la cima de la historia.

El gran secreto de todo: sentirse el centro del mundo. Eso es exactamente lo que hace cada individuo.

Había creído inocentemente que me había librado de la opinión, que es cosa baladí en realidad, y tal o cual palabra que me llega no deja de “hacer cualquier cosa”. Lo cierto es que la idea de indiferencia ha hecho en mí progresos tan increíbles que la tomo por un estado.

Me gustaría “convertirme”..., ¿pero en qué?

2 comentarios:

benyrema dijo...

ya somos dos por lo menos

benyrema dijo...

voy cagando.
me he comprado un libro de emilio Cioran. pata negra. te debo una.