6/10/08

Crónicas desde las lejanas tierras de Sjælland. Parte I: Salida del atolladero


Queridos y queridas,

Tras haber leído algunos mails de otras gentes exiliadas de nuestra bella tierra y recibir presiones de tipo "donde estás coño!", creo que ya os debo algún tipo de información, por lo menos q sepáis q estoy vivo al menos. Pensaréis, claro, es lógico, debe estar vivo, pero en serio, pasé unos primeros días un pelín puteado. Ah, Paki, estoy de puta madre. Bueno ahí va...

Bajo una fina llovizna llegué a Copenhagen, y me dispuse a buscar mi hostal, donde presumiblemente (iluso de mi…) iba a estar unos pocos días. En el hostal dormía en una macrohabitación de 58 camas (!). Tras permanecer 11 jodidas noches en ese lúgubre hostal por fin encontré un hogar, mi hogar. Creedme, los últimos 3 días en aquel lugar los pasé compartiendo habitación con unos 30 jóvenes polacos, de edades comprendidas entre los 12 y 18 años: si, una locura. Esos días estaba ya en un estado cuasidepresivo, sin ganas de hacer nada, sin ganas de seguir buscando más habitaciones, porque era increíblemente difícil conseguir una habitación decente y no extremadamente cara. Pero al final la encontré, y eso hizo que me salud mental no se hundiera más todavía.

Al final pude encontrar habitación en Copenhagen, como yo quería, relativamente cerca del centro (15-20 min en bici) y no brutalmente cara. Un danés de 27 años llamado Lars puso un anuncio buscando una persona hispanohablante y yo fui el dichoso afortunado. Curioso, al final el castellano me salvó de la debacle. El caso es que vivo en una habitación bastante grande, con sofá (!), en un piso pequeño pero muy bien acondicionado. Vivo al lado del barrio más musulmanizado de Cph (ahora lo llaman multicultural xD), lo cual es bastante divertido (es un Russafa pero de verdad...). Mi compañero de piso, Lars, estudia filosofía y estudios culturales en la misma uni q yo, y trabaja en un garito q es la ostia, cierran a las 5 y se puede fumar dentro (cosa impensable aquí): muy acogedor. Además, tiene una novia catalana, él sabe xapurrear catalán pero aún no sabe castellano (¬_¬), y cocina increíblemente bien. De hecho, ayer cené una tortilla de patatas q con seguridad supera a las q podamos hacer nosotros de momento. Casi tan buena como la de mi abuela, no os digo más.

Respecto a la vida social de Cph, esto es la hostia. Sencillamente esto es una ciudad para vivir, y bien además, si no fuera porque todo (y digo absolutamente todo) es extremadamente caro y tiene un clima bastante depresivo para nuestro temperamento. Pero al margen de estos pekeños inconvenientes, este lugar es acogedor y muy bello, o como diría vuestro querido amigo, muy correcto. En serio, todo. La ciudad, la gente (increíblemente educada, por cierto), las mujeres… Dios, sin querer entrar ahora a discutir la teoría darwiniana de la evolución, estas rubias están sencillamente en otra escala evolutiva. ¡Yo, q tenia no se qué prejuicios a las rubias!, pero esto es otra cosa…

Por cierto, cuando encontré piso al mismo tiempo recibí una bici. La novia de Lars ha vuelto a Cataluña y me ha dejado su bici, así que voy por el mundo motorizado con una bici de lady morada. Lo cual es fundamental aquí, dado que todas las calles tienen carril bici, no hay casi coches y todo el mundo va en bici. De hecho, la calle principal q uso para ir al centro ha sido cortada desde ahora para q sólo puedan ir las bicis y el transporte público. Esto es amor a las bicis y punto. Ah, mi bici es danesa lo q significa que no tiene freno trasero: este consiste en pedalear un poco hacia atrás y se detiene. Además, dentro de poco empezará a llover casi continuamente, y la gente seguirá yendo en bici. Definitivamente, creo q engrosaré la lista de accidentes de tráfico…

Mmm, creo q por hoy es suficiente. Me dejo muchas cosas, como mi primer paseo por Christiania, verdadero centro alternativo y autogestionado de Cph, o cuando salí de fiesta, o el hecho de que el hostal donde vivía los primeros días estaba situado en la calle con mayor densidad de tiendas de objetos antiguos (locura), o el rastro de Copenhagen… Pero creo q de momento os sobra con estos pekeños retazos de mis vivencias aquí en el norte. Os iré escribiendo cosas, pero no esperéis mucho más por el momento, estoy demasiado ocupado en sobrevivir…

Un abrazo

1 comentario:

Anónimo dijo...

un suspiro cobijado por la más sincera sonrisa. Aire frío, y tu... paseando con tu nueva bici que sin duda hace gala a tu excentricidad. La lluvia hoy cae de la forma justa para nublarme la vista,toda ella, pero mañana quizá caiga por fuera...
Un petonet...
b-613