Hola a todos\as, me expongo ante ustedes para continuar la estela dejada por mi desventurado amigo. Que tras sus primeros pasos en tierras nórdicas, cerca de donde la gente se enfunda un pasamontañas para jugar a la caza de humanos, nos transmite este cálido abrazo, aunque no exento de cinismo.
Seguidamente comentare una de mis desconcertantes vivencia. Todo comenzó esta tarde, acababa de llegar a casa y charle unos instantes con Ana, una de las gallegas con quien cohabito en este lugar. Tras lo que me dispuse a conectarme al mundo, Internet (por si no lo entendéis o habéis bebido demasiado). Y tras una revisión de mis diferentes canales de información, me dispuse a observar una parte de las entrevistas a las que me estoy haciendo asiduo (Borges, Cortazar o Dali, http://es.youtube.com/user/ldeneira). Durante el comienzo de la entrevista me dispuse a combinar hachís, tabaco y papel de arroz, creando así una pequeña maquina para desconectar de la realidad durante unos instantes, en este pesado camino que es la vida. Con las primeras caladas escuche concentrado las palabras de uno de esos pequeños gigantes a los que pretendemos escalar para poder observar a la muerte desde un punto más alto,o más bajo según desees verlo. Apenas observe unos instantes, mi pequeña hermana me saludaba, desde el calor que confiere la distancia, el mensaje advertía que mi madre también estaba allí, fue una pequeña alegría para un solitario como yo. Comenzamos a conversas, mientras tanto seguía degustando calada tras calada aquel virtuoso pecado. Cuando de repente, desde del otro lado de la conversación, se me solicitaba realizar una videollamada., otra de estas maravillas de la tecnología. Rápidamente oculto todo lo que no debe ser visto y conecto la cámara con una de mis mejores sonrisas. Tras la grata conversación, con paseo virtual por el cuarto incluido, me dispuse ha sacar a la luz los elementos ocultos de mi ser. Aunque entonces se poso sobre mi un irracional sentimiento de miedo, procedente de la sensación de inseguridad que me transmitía la pequeña cámara que se situaba sobre mi ordenador. Como si pudieran observar mis actos, dudaba sobre si mi familia podía seguir observarme, si me podría estar vigilando, mi casera, no se cualquier persona,la policía, mientras duermo, mientras escribo esta historia. El miedo a ser descubierto, a que se observe la verdadera cara de la moneda,esa que tanto repugna, aquella que produce rechazo y soledad. Aunque en ese mismo instante me pregunte, miedo ¿a qué?
Tras estas breves lineas de ficción-realidad, o de realidad ficticia, os dejo aquí otra web para que la degustéis, si acaso no la conocéis, http://www.deezer.com/es donde podréis escuchar bastante música, para cuando tengáis Internet en casica niñas.
Seguidamente comentare una de mis desconcertantes vivencia. Todo comenzó esta tarde, acababa de llegar a casa y charle unos instantes con Ana, una de las gallegas con quien cohabito en este lugar. Tras lo que me dispuse a conectarme al mundo, Internet (por si no lo entendéis o habéis bebido demasiado). Y tras una revisión de mis diferentes canales de información, me dispuse a observar una parte de las entrevistas a las que me estoy haciendo asiduo (Borges, Cortazar o Dali, http://es.youtube.com/user/ldeneira). Durante el comienzo de la entrevista me dispuse a combinar hachís, tabaco y papel de arroz, creando así una pequeña maquina para desconectar de la realidad durante unos instantes, en este pesado camino que es la vida. Con las primeras caladas escuche concentrado las palabras de uno de esos pequeños gigantes a los que pretendemos escalar para poder observar a la muerte desde un punto más alto,o más bajo según desees verlo. Apenas observe unos instantes, mi pequeña hermana me saludaba, desde el calor que confiere la distancia, el mensaje advertía que mi madre también estaba allí, fue una pequeña alegría para un solitario como yo. Comenzamos a conversas, mientras tanto seguía degustando calada tras calada aquel virtuoso pecado. Cuando de repente, desde del otro lado de la conversación, se me solicitaba realizar una videollamada., otra de estas maravillas de la tecnología. Rápidamente oculto todo lo que no debe ser visto y conecto la cámara con una de mis mejores sonrisas. Tras la grata conversación, con paseo virtual por el cuarto incluido, me dispuse ha sacar a la luz los elementos ocultos de mi ser. Aunque entonces se poso sobre mi un irracional sentimiento de miedo, procedente de la sensación de inseguridad que me transmitía la pequeña cámara que se situaba sobre mi ordenador. Como si pudieran observar mis actos, dudaba sobre si mi familia podía seguir observarme, si me podría estar vigilando, mi casera, no se cualquier persona,la policía, mientras duermo, mientras escribo esta historia. El miedo a ser descubierto, a que se observe la verdadera cara de la moneda,esa que tanto repugna, aquella que produce rechazo y soledad. Aunque en ese mismo instante me pregunte, miedo ¿a qué?
Tras estas breves lineas de ficción-realidad, o de realidad ficticia, os dejo aquí otra web para que la degustéis, si acaso no la conocéis, http://www.deezer.com/es donde podréis escuchar bastante música, para cuando tengáis Internet en casica niñas.